Un tipazo.
Humboldt es un hombre muy querido en México, aunque bien podría ser un vistante más bien incómodo, dependiendo a quién se le pregunte. Aunque su estancia duró apenas un año (22 marzo 1803, Acapulco - 7 marzo 1804, Veracruz), legó un enorme volumen de trabajo para botánicos, urbanólogos, geólogos, sociólgos, políticos y militares para las generaciones por venir. Las dos últimas categorías siendo especialmente peligrosas, sobre todo porque fueron sus investigaciones las que pusieron a México en las miras ambiciosas de los gringos. Sus mapas, incluso, eran usados por el ejército gringo en la guerra de 1847. Humdoldt describió a México como el cuerno de la abundancia. Hoy, a dos terceras partes de ese cuerno se les conoce como los estados de California, Nevada, Utah, Colorado, Arizona, Nuevo México, Texas, y partes de Wyoming y Oklahoma.
América fue, para Humboldt, un viaje de consolación; su intención original era ser parte de la comitiva de científicos que acompañó a Napoleón a Egipto. Cuando Humboldt llegó a México (entonces el Reino de la Nueva España), la entrada de cualquier otro no peninsular estaba prohibida, y con justa razón: Nueva España era una joya que debía permanecer en secreto. De alguna forma se las arregló para entrar.
Humboldt describió, a principios del 1800, a la sociedad novohispana -- curiosamente refiriéndose a México, y no Nueva España-- que lo recibió con los brazos abiertos:
México es el país de la desigualdad. En ningún otro lado existe tal aterradora diferencia en la distribución de fortuna, civilización, cultivación del suelo, y población. [...] La arquitectura de los edificios públicos y privados, la elegancia del mobiliario, los equipajes, el lujo y vestido de las mujeres, el tono de la sociedad, todos anuncian un refinamiento contra lo cual la desnudez, ignorancia, y vulgaridad de la gente baja forman el contraste más apabullante.
Qué vulgaridad.
Parece una descripción del México moderno, pero fue hecha doscientos años atrás. ¿Qué han cambiado una Independencia, numerosas guerras civiles y una Revolución? Señor Humboldt, el México de hoy ha cambiado las encomiendas por las multinacionales, las tiendas de raya por las Afores, y los carruajes por Bentleys. Viva México, cabrones.
No era simplemente el ojo de un Europeo que se asombra por la novedad de una sociedad (y de un Reino) que sólo conocía a través de relatos. Esta opinión era compartida por los propios criollos. El Fray Antonio de San Miguel, obispo de Michoacán --amigo y mentor del cura Hidalgo-- en sus memorias, escribe, además:
Supongo que los españoles componen la décima parte de toda la masa [poblacional]. En sus manos casi toda la propiedad y toda la riqueza del reino se centran. Los indios y las castas cultivan el suelo; están al servicio de la gente mejor; y viven del producto de sus manos. Por ello los resultados entre los indios y los blancos, la oposición de intereses y el odio mutuo que universalmente toma lugar entre los que poseen y los que no poseen nada, entre los amos y los que viven en servicio. De tal forma que vemos, por un lado, los efectos de la envidia y la discordia, engaño, robo, y la inclinación a prejuiciar los intereses del rico; y por otro lado, arrogancia, severidad, y el deseo de en cada momento tomar ventaja de la impotencia del indio. No ignoro que estos males en cualquier lado nacen de la desigualdad de condiciones. Pero en América son incluso más terribles porque no existe un estado intermedio; o somos ricos o miserables, nobles o degradados por las leyes o por la fuerza de la opinión...
Humboldt añade:
Acostumbrados a una larga esclavitud bajo la dominación de sus propios soberanos, asó como la de los primeros conquistadores, los nativos de México pacientemente sufren las vejaciones a las cuales son frecuentemente expuestos por los blancos. Oponen contra ellos sólo una inteligencia velada debajo de las apariencias engañosas de apatía y estupidez. Como el indio rara vez puede vengarse él mismo de los españoles, se regocija en hacer causa común con ellos para la opresión de sus conciudadanos. Acosado durante siglos, y forzado a una obediencia ciega, desea tiranizar en turno. [...] La opresión produce siempre los mismos efectos, donde quiera corrompe la moral.
Ése fue el México que encontró Humboldt.
Humboldt no perdía el tiempo. Cuando no se encontraba viajando por el país, tomando lecturas de longitudes y latitudes, también encontraba tiempo para compilar datos sobre la riqueza del país. El detalle de sus observaciones es bastante revelador. Escribió también en el Ensayo Político del Reino de la Nueva España:
Nota: El Ensayo Político del Reino de la Nueva España fue escrito por Humboldt en francés. Por ello, Humboldt escribe las cantidades mediante la libra francesa (livre, en adelante sólo libras) o los francos (introducidos apenas en 1795). La traducción del original al inglés fue hecha por John Black (segunda edición, 1814), quien anota dichas cantidades en libras esterlinas (£). Por relevancia y conveniencia, anotaré las cantidades, a partir de su monto en libras de 1800, a su equivalente al día de hoy (2008) en dólares estadounidenses ($; USD). Incluyo una liga al original para quien desee cotejar la información con el índice inflacionario de su preferencia. Varias notas, referentes a la moneda utlizada en México, son provistas por Black: en lo referente a piastras, la piastra doble (el duro, el 'pezo duro') tiene un valor de 5 libras francesas con 5 sous. No debe ser confundido con la piastra comercial, o 'pezo sencillo.' La piastra doble contiene 20 reales de vellón (una moneda de cobre), 0 170 'quartos,' ó 680 'maravedis,' mientras que el 'pezo sencillo,' que equivale a 3 libras francesas con 15 sous, contiene sólo 15 reales de vellón, ó 510 'maravedis.'
En lo que concierne a los ingresos, para alrededor de 1800, época en que Humboldt escribe, un doctor con una práctica más o menos prestigiosa ganaba entre $1.37 y $2.74 millones de dólares al año, contra los $6.75 millones que ganaba un abogado litigando en las cortes superiores. Los salarios promedio podían ser tan bajos como entre $200 mil y $270 mil. Esto naturalmente es bastante más arriba que lo que hoy se considera rico: Obama-Biden reconocen a 'rico' a aquél que gana más de $250 mil por año. Sin embargo, depende de los índices utilizados, ya sea de ingresos o de precios y del poder de compra efectivo de ese dinero hace siglos. Pero es una aproximación bastante buena.
Carlos Slim Rockefeller Gates, humilde servidor.
[La fortuna de México] está, por desgracia, mucho más inadecuadamente distribuida que en la capitanía general de Caracas, la Habana, y especialmente Perú. En Caracas, las cabezas de las familias más ricas poseen un ingreso de $11.24 millones de dólares. En la isla de Cuba encontramos ingresos de mas de $33.73 millones a $40 millones. En estas dos industriosas colonias la agricultura han creado más fortuna que le que ha sido acumulada por la explotación de las minas en Perú. En Lima un ingreso anual de $4.5 millones es muy poco común. Yo no conozco a ninguna familia peruana en posesión de un ingreso fijo y seguro de $7.4 millones. Pero en la Nueva España hay individuos que no poseen minas, y cuyos ingresos equivalen a $56.22 millones. La familia del Conde de Valenciana, por ejemplo, posee una propiedad valuada en más de $1.4 billones, sin incluir la mina de Valenciana cerca de Guanajuato que, promediado anualmente (communibus annis), arroja un ingreso neto de $85.4 millones. Esta familia se divide solamente en tres ramas, y poseen, en total, incluso en los años donde la mina no es muy lucrativa, más de $123.7 millones. La familia de Fagoaga, bien conocida por su beneficencia, inteligencia y celo por el bien público, exhibe el ejemplo de la fortuna más grande que jamás derivó de una mina. De una sola veta en el distrito de sombrerete se obtuvieron en cinco o seis meses, con todos los cargos deducidos, ganancias netas de $1.12 billones.
De estos datos uno supondría que el capital en las familias mexicanas es infinitamente más de lo que es realmente observado. El fallecido Conde de Valenciana, el primero del título, a veces obtuvo de su mina solamente, en un año, un ingreso neto de no menos de $337.32 millones. Este ingreso anual durante los últimos 25 años de su vida nunca estuvo por debajo de $113.34 millones - $168.66 millones; y aún así este hombre extraordinario, que vino a América sin fortuna, y continuó viviendo con gran sencillez, dejó tras su muerte, además de la mina que es la más rica del mundo, sólo $569.57 millones en propiedades y capital. Este hecho, que debe ser sopesado, no sorprenderá a aquellos que están familiarizados con el manejo de interiores de las grandes casas mexicanas. El dinero tan rápidamente ganado es tan rápidamente gastado. El trabajo de las minas se convierte en un juego en el cual se embarcan con pasión ilimitada. Los ricos propietarios de las minas derrochan inmensas sumas en charlatanes, que los llevan a nuevos proyectos en las más remotas provincias. En un país donde las obras son conducidas con tal extravagante escala que la fosa de una mina frecuentemente requiere $113.91 millones para penetrar, la falla de un proyecto precipitado puede absorber en unos pocos años todo lo que fue ganado al trabajar las vetas más ricas. Debemos añadir, que del desorden interno que prevalece en la mayoría de las grandes casas de la Vieja y Nueva España, la cabeza de la familia no es infrecuentemente visto en apuros con un ingreso de $24.5 millones, aunque no desplieguen otro lujo que el de numerosos yugos de mulas.
Las minas han sido, sin lugar a dudas, la fuente principal de las grandes fortunas de México. Muchos mineros han gastado su fortuna en comprar terrenos y se han hecho adictos también con gran celo a la agricultura. Pero también hay un número considerable de familiar muy poderosas que nunca han recibido el trabajo de una mina lucrativa. Tales son los ricos descendientes de Cortés. El duque de Monteleone, un noble napolitano que ahora es el patriarca de la casa de Cortés, posee propiedades soberbias en la provincia de Oaxaca, cerca de Toluca, y en Cuernavaca. El producto neto de sus rentas actualmente no es más de $31 millones, habiendo quitado el rey al duque la colección de alcabalas y los impuestos del tabaco. Sin embargo, varios gobernadores del marquesado se han vuelto singularmente ricos. Si los descendientes del gran conquistador tan sólo vivieran en México, su ingreso se incrementaría de inmediato a más de $84.3 millones.
Para completar la visión de la inmensa riqueza acumulada en las manos de pocos individuos en la Nueva España, que pueden competir con lo que sea en Gran Bretaña o las posesiones europeas en el Hindustán [n. d. t. hoy India], he de añadir las declaraciones exactas de los ingresos del clero y del cuerpo de mineros para la mejora de la minería. Este último cuerpo, formado por la unión de propietarios de minas y representado por diputados que se sientan en el Tribunal de Minería, adelantó en tres años, 1784-1787, una suma de $90 millones a individuos que requirieran fondos para llevar a cabo grandes obras. Se cree en el país que este dinero no ha sido empleado muy útilmente (para habilitar), pero esta distribución prueba la generosidad y opulencia de aquellos que son capaces de tan consirable benevolencia. Un lector europeo quedará incluso más asombrado cuando le informe que hace unos años la respetable familia Fagoaga prestó más de $62 millones sin intereses a un amigo, cuya fortuna creyeron podía ser recuperada en una forma sólida; y esta suma fue irremediablemente perdida en un nuevo proyecto minero fallido. Los trabajos de arquitectura llevados a cabo en la Ciudad de México son de tal costo que, sin tomar en cuenta lo bajo de los salarios, el soberbio edificio construido por órdenes del Tribunal de Minería para la Escuela de Minas costará al menos $168.7 millones, de los cuales $112.5 millones ya estaban listos antes de que se pusieran los cimientos. Para acelerar la construcción, y particularmente para equipar a los estudiantes inmediatamente con un laboratorio adecuado para los experimentos metálicos en la amalgación grandes masas de minerales (beneficio de patio), el cuerpo de mineros mexicanos contribuyó mensualmente en el año de 1803 solamente, la suma de $2.8 millones. Tal es la facilidad con la que vastos proyectos son ejecutados en un país donde la riqueza está dividida en un pequeño número de individuos.
Esta desigualdad de fortuna es mucho más conspicua entre el clero, de los cuales muchos sufren extrema pobreza mientras que otros tienen ingresos que sobrepasan los de muchos príncipes soberanos de Alemania. El clero mexicano, menos numeroso de lo que se cree en Europa, se compone solamente de 10 mil individuos, cuya mitad son regulares. Si incluimos hermanos y hermanas, o sirvientes (legos, donados y criados de los conventos), podemos estimar que el clero está formado de 13 mil o 14 mil individuos. Ahora, el ingreso anual para los 8 obispos mexicanos en la siguiente lista da un total de $159.1 millones:
Ingresos del Arzobispo de
De los Obispos de
Total: $159.1 millones
(Black añade, en esta misma sección: El número de monjes franciscanos en España es alrededor de 15,600, más que todos los eclesiásticos del Reino de México. El clero en la península excede 228 mil individuos. Por cada mil habitantes hay 20 eclesiásticos, mientras que en Nueva España no hay más de dos por millar.)
El obispo de Sonora, el más pobre de todos, no recibe diezmos. Él es pagago, como el obispo de Panamá, inmediatamente del rey (de las 'Caxas Reales'). Lo que es verdaderamente preocupante es que en la diócesis de un arzobispo cuyo ingreso equivale a la suma de $37 millones hay religiosos de villas indias cuyo ingreso anual no excede $28,471 ó $34,172. El obispo y capitán de Valladolid envió, en distintas ocasiones, contribuciones voluntarias al rey, particularmente durante la última guerra contra Francia, la suma de $46.13 millones. Las tierras del clero mexicano no exceden el valor de $674.65 millones - $843.32 millones, pero el clero posee un capital inmenso hipotecado en la propiedad de individuos. La totalidad de estos capitales (capitales de Capellanías y obras pías, fondos lotales de Communidades religiosas) equivale a la suma de $18.21 billones. [...]
El rumor que se ha esparcido por toda Europa en lo referente a la riqueza mexicana ha dado pie a ideas muy exageradas realtivas a la abundancia de oro y plata empleadas en Nueva España en vajilla, muebles, utensilios de cocina y arreos. Un viajero, cuya imaginación a sido calentada por historias de llaves, cerrojos y bisagras de plata, se sorprenderá a su llegada a México el no ver más de los metales preciosos empleados para usos domésticos ahí que en España, Portugal y el resto del sur de Europa; y será igualmente sorprendido al ver en México, Perú o en Santa Fé a personas del orden más bajo descalzas con enormes espuelas de plata, o al encontrar copas de plata y platos un poco más común ahí que en Francia o Inglaterra. La sorpresa del viajero cesará cuando reflexione que la porcelana es muy rara en losas, regiones recién civilizadas, que la naturaleza de los caminos en las montañas hace que el carruaje sea extremadamente difícil, y que en un país de pequeña actividad comercial sea igualmente indiferente que unos cientos de piastras sean poseídas en especie o en plato.
Como se ve, igual, sólo que hace doscientos años.
De Humboldt nació la idea de que los volcanes de México siguen una distribución (un eje) que indicaría alguna fractura mayor debajo de ellos (aún no existía la teoría de tectónica de placas en el 1800). Le creo. Despilfarró casi toda su fortuna en viajar por el mundo para ser, en palabras de Schwarzenberg, el verdadero descubridor de América.
Como nota curiosa, Humboldt parece ser un hombre que no se arrugó mucho en su vejez.

La imagen de 1814 es un autorretrato. Las capacidades de Humboldt como retratista están fuera de duda. ¿Era vanidoso el señor Humboldt que apenas si algunas canas se puso? ¿Lo era su cuate Joseph Stieler que a los 74 años lo pintó como de 50? ¿Fueron retocadas las fotos de 1857 y '59?
"Juventud, divino tesoro /
Te vas para no volver /
Cuando quiero llorar no lloro /
Y a veces lloro sin querer..."
La desecación de los lagos de México.
He aquí el 'texto original:'
[La fortuna de México] está, por desgracia, mucho más inadecuadamente distribuida que en la capitanía general de Caracas, la Habana, y especialmente Perú. En Caracas, las cabezas de las familias más ricas poseen un ingreso de 200 mil libras [£ 8,334 libras esterlinas]. En la isla de Cuba encontramos ingresos de mas de 600 mil o 700 mil francos [£25 mil ó £29,169]. En estas dos industriosas colonias la agricultura han creado más fortuna que le que ha sido acumulada por la explotación de las minas en Perú. En Lima un ingreso anual de 80 mil francos es muy poco común [£ 3,333]. Yo no conozco a ninguna familia peruana en posesión de un ingreso fijo y seguro de 130 mil francos [£ 5,417]. Pero en la Nueva España hay individuos que no poseen minas, y cuyos ingresos equivalen a 1 millón de francos [£ 41,670]. La familia del Conde de Valenciana, por ejemplo, posee una propiedad valuada en más de 25 millones de francos [£ 1,041,750], sin incluir la mina de Valenciana cerca de Guanajuato que, promediado anualmente (communibus annis), arroja un ingreso neto de millón y medio de libras. Esta familia se divide solamente en tres ramas, y poseen, en total, incluso en los años donde la mina no es muy lucrativa, más de 2 millones doscientos mil francos de ingreso [£91,674]. La familia de Fagoaga, bien conocida por su beneficencia, inteligencia y celo por el bien público, exhibe el ejemplo de la fortuna más grande que jamás derivó de una mina. De una sola veta en el distrito de sombrerete se obtuvieron en cinco o seis meses, con todos los cargos deducidos, ganancias netas de 20 millones de francos [£ 833,400].
De estos datos uno supondría que el capital en las familias mexicanas es infinitamente más de lo que es realmente observado. El fallecido Conde de Valenciana, el primero del título, a veces obtuvo de su mina solamente, en un año, un ingreso neto de no menos de 6 millones de libras [£ 250 mil]. Este ingreso anual durante los últimos 25 años de su vida nunca estuvo por debajo de las 3 millones de libras [£84 mil - £125 mil]; y aún así este hombre extraordinario, que vino a América sin fortuna, y continuó viviendo con gran sencillez, dejó tras su muerte, además de la mina que es la más rica del mundo, sólo 10 millones en propiedades y capital. Este hecho, que debe ser sopesado, no sorprenderá a aquellos que están familiarizados con el manejo de interiores de las grandes casas mexicanas. El dinero tan rápidamente ganado es tan rápidamente gastado. El trabajo de las minas se convierte en un juego en el cual se embarcan con pasión ilimitada. Los ricos propietarios de las minas derrochan inmensas sumas en charlatanes, que los llevan a nuevos proyectos en las más remotas provincias. En un país donde las obras son conducidas con tal extravagante escala que la fosa de una mina frecuentemente requiere dos millones de francos para penetrar, la falla de un proyecto precipitado puede absorber en unos pocos años todo lo que fue ganado al trabajar las vetas más ricas. Debemos añadir, que del desorden interno que prevalece en la mayoría de las grandes casas de la Vieja y Nueva España, la cabeza de la familia no es infrecuentemente visto en apuros con un ingreso de medio millón, aunque no desplieguen otro lujo que el de numerosos yugos de mulas.
Las minas han sido, sin lugar a dudas, la fuente principal de las grandes fortunas de México. Muchos mineros han gastado su fortuna en comprar terrenos y se han hecho adictos también con gran celo a la agricultura. Pero también hay un número considerable de familiar muy poderosas que nunca han recibido el trabajo de una mina lucrativa. Tales son los ricos descendientes de Cortés. El duque de Monteleone, un noble napolitano que ahora es el patriarca de la casa de Cortés, posee propiedades soberbias en la provincia de Oaxaca, cerca de Toluca, y en Cuernavaca. El producto neto de sus rentas actualmente no es más de 550 mil francos [£23 mil], habiendo quitado el rey al duque la colección de alcabalas y los impuestos del tabaco. Sin embargo, varios gobernadores del marquesado se han vuelto singularmente ricos. Si los descendientes del gran conquistador tan sólo vivieran en México, su ingreso se incrementaría de inmediato a más de millón y medio [£ 62,500].
Para completar la visión de la inmensa riqueza acumulada en las manos de pocos individuos en la Nueva España, que pueden competir con lo que sea en Gran Bretaña o las posesiones europeas en el Hindustán [n. d. t. hoy India], he de añadir las declaraciones exactas de los ingresos del clero y del cuerpo de mineros para la mejora de la minería. Este último cuerpo, formado por la unión de propietarios de minas y representado por diputados que se sientan en el Tribunal de Minería, adelantó en tres años, 1784-1787, una suma de cuatro millones de francos [£ 66, 680] a individuos que requirieran fondos para llevar a cabo grandes obras. Se cree en el país que este dinero no ha sido empleado muy útilmente (para habilitar), pero esta distribución prueba la generosidad y opulencia de aquellos que son capaces de tan consirable benevolencia. Un lector europeo quedará incluso más asombrado cuando le informe que hace unos años la respetable familia Fagoaga prestó más de 3 millones y medio de francos [£ 45,845] sin intereses a un amigo, cuya fortuna creyeron podía ser recuperada en una forma sólida; y esta suma fue irremediablemente perdida en un nuevo proyecto minero fallido. Los trabajos de arquitectura llevados a cabo en la Ciudad de México son de tal costo que, sin tomar en cuenta lo bajo de los salarios, el soberbio edificio construido por órdenes del Tribunal de Minería para la Escuela de Minas costará al menos tres millones de francos [£ 125 mil], de los cuales dos millones ya estaban listos antes de que se pusieran los cimientos. Para acelerar la construcción, y particularmente para equipar a los estudiantes inmediatamente con un laboratorio adecuado para los experimentos metálicos en la amalgación grandes masas de minerales (beneficio de patio), el cuerpo de mineros mexicanos contribuyó mensualmente en el año de 1803 solamente, la suma de 50 mil libras [£ 2,083]. Tal es la facilidad con la que vastos proyectos son ejecutados en un país donde la riqueza está dividida en un pequeño número de individuos.
Esta desigualdad de fortuna es mucho más conspicua entre el clero, de los cuales muchos sufren extrema pobreza mientras que otros tienen ingresos que sobrepasan los de muchos príncipes soberanos de Alemania. El clero mexicano, menos numeroso de lo que se cree en Europa, se compone solamente de 10 mil individuos, cuya mitad son regulares. Si incluimos hermanos y hermanas, o sirvientes (legos, donados y criados de los conventos), podemos estimar que el clero está formado de 13 mil o 14 mil individuos. Ahora, el ingreso anual para los 8 obispos mexicanos en la siguiente lista da un total de 2,829,000 francos:
Ingresos del Arzobispo de
De los Obispos de
Total: 539,000 [£ 117,915]
(Black añade, en esta misma sección: "El número de monjes franciscanos en España es alrededor de 15,600, más que todos los eclesiásticos del Reino de México. El clero en la península excede 228 mil individuos. Por cada mil habitantes hay 20 eclesiásticos, mientras que en Nueva España no hay más de dos por millar.")
El obispo de Sonora, el más pobre de todos, no recibe diezmos. Él es pagago, como el obispo de Panamá, inmediatamente del rey (de las 'Caxas Reales'). Lo que es verdaderamente preocupante es que en la diócesis de un arzobispo cuyo ingreso equivale a la suma de 650 mil francos hay religiosos de villas indias cuyo ingreso anual no excede 500 o 600 francos. El obispo y capitán de Valladolid envió, en distintas ocasiones, contribuciones voluntarias al rey, particularmente durante la última guerra contra Francia, la suma de 810,000 francos. Las tierras del clero mexicano no exceden el varlo de 12 o 15 millones de francos. [£500 mil - £625 mil], pero el clero posee un capital inmenso hipotecado en la propiedad de individuos. La totalidad de estos capitales (capitales de Capellanías y obras pías, fondos lotales de Communidades religiosas) equivale a la suma de 44 millones y medio de piastras dobles ó 233,625,000 francos [£13,500,000]. [...]
El rumor que se ha esparcido por toda Europa en lo referente a la riqueza mexicana ha dado pie a ideas muy exageradas realtivas a la abundancia de oro y plata empleadas en Nueva España en vajilla, muebles, utensilios de cocina y arreos. Un viajero, cuya imaginación a sido calentada por historias de llaves, cerrojos y bisagras de plata, se sorprenderá a su llegada a México el no ver más de los metales preciosos empleados para usos domésticos ahí que en España, Portugal y el resto del sur de Europa; y será igualmente sorprendido al ver en México, Perú o en Santa Fé a personas del orden más bajo descalzas con enormes espuelas de plata, o al encontrar copas de plata y platos un poco más común ahí que en Francia o Inglaterra. La sorpresa del viajero cesará cuando reflexione que la porcelana es muy rara en losas, regiones recién civilizadas, que la naturaleza de los caminos en las montañas hace que el carruaje sea extremadamente difícil, y que en un país de pequeña actividad comercial sea igualmente indiferente que unos cientos de piastras sean poseídas en especie o en plato.